Formas fáciles de mejorar tu salud intestinal (y tu estado de ánimo)

Cuando tu ecosistema intestinal está desequilibrado puede provocar bloqueo mental, depresión e incluso demencia. De hecho, algunas de las áreas de la neurociencia ni siquiera miran el cerebro, sino el intestino. Hay varios estudios que relacionan algunos casos de autismo con el desequilibrio en el microbioma y que relacionan las migrañas al consumo de frituras y de azúcar refinada.

¿El motivo? El tracto intestinal esta directamente ligado al cerebro: todo lo que comemos después de ser metabolizado genera señales en el sistema nervioso, lo que tiene un impacto en nuestras emociones y por supuesto en nuestra salud.

¿Alguna vez se han preguntado por qué hoy estamos más predispuestos a enfermedades celiacas, si llevamos consumiendo trigo por miles de años, y por qué cada vez más niños sufren intolerancia a la lactosa o casos de asma? ¿Qué es lo que ha cambiado? La respuesta no está en la genética, sino en lo que ingerimos. Hoy no ingerimos alimentos cercanos a su origen natural. Por ejemplo, el trigo y la leche son, mayormente, productos genéticamente modificados que contienen conservantes y colorantes en grandes cantidades. Esto está produciendo inflamación en el cuerpo, lo que a su vez genera un organismo más propenso a enfermedades y un incremento considerable en los niños con prediabetes u obesidad prematura. En la actualidad uno de cada 10 niños tiene algún tipo de sobre peso, de acuerdo a Andrew Weil MD, autor del libro “Elige tu propia Medicina” y “La Curación Espontanea”.

La revolución del microbioma

Tenemos 10 veces más organismos, hongos y bacterias que células en el cuerpo humano y éstas están concentradas en el colon (para permitir una buena digestión) ,la piel y el tracto vaginal. Este conjunto de organismos es único en cada individuo de la misma manera que lo es nuestra huella digital.

Los últimos estudios científicos revelan que la salud de nuestra flora intestinal determina nuestra salud en general, física y psicológica. Y es que después de todo el 85% de nuestro sistema inmune se encuentra ahí.

Se cree que el microbioma ha tenido cambios drásticos en los últimos 40-50 años debido a cuatro razones fundamentales:

  • Cambio en la naturaleza de la comida que ingerimos. La comida procesada que consumimos ahora prolifera determinando el espectro de los organismos en nuestro cuerpo.
  • Exceso de uso de antibióticos. ¿Sabías que los antibióticos sólo son necesarios en el 10% de los casos? A veces los recetan incluso en casos virales donde el antibiótico no es necesario. El antibiótico solamente es necesario cuando el enemigo es de origen bacteriano. Ingerir antibióticos de manera innecesaria genera resistencia de los microbios ya que luego generamos organismos que no responden cuando el antibiótico sea realmente necesario.

    Incluso podemos llegar a consumir antibióticos sin ser consientes de ello y lo hacemos al comer carne, leche o pollo. Y es que el excesivo uso de antibióticos en los animales para evitar que se enfermen y así obtener la producción deseada, es muy común y deja residuos de antibióticos en la carne y leche que luego consumimos.

  • Incremento en el parto por cesárea. Uno de cada tres partos es por cesárea y la mayoría son programados por conveniencia del paciente y el médico, no necesariamente por razones médicas. El tracto intestinal de un feto es totalmente estéril y al momento de nacer empieza a colonizarse hasta unas semanas después del nacimiento. Cuando los niños nacen de forma vaginal los organismos que colecta vienen del canal vaginal y cuando nacen por cesárea los organismos provienen de la piel de la madre y son totalmente diferentes.
  • Decrecimiento de la lactancia materna. La leche materna tiene carbohidratos y azúcares inusuales que no son fácilmente digeridos por los adultos, sin embargo cumplen una función determinada: son prebióticos que estimulan el crecimiento de organismos en nuestro intestino.

Estos cuatro factores han contribuido al enorme cambio en nuestra flora intestinal. Actualmente se están realizando varios estudios que asocian estos cuatro factores con el enorme crecimiento de los casos de asma, alergias y sensibilidad al gluten, así como también varias ramificaciones en la salud emocional-mental como el autismo y el ADHD.

El estado de nuestro estómago afecta a todas las áreas de la salud, desde el sueño y la motricidad hasta el estado de ánimo, la piel o el blanco de los ojos.

Flora y emociones

Por último, los cambios emocionales relacionados con la flora intestinal se deben al tipo de alimentos que ingerimos, lo que puede resultar en una digestión incompleta de proteínas que puede gotear fuera del intestino, aumenta la permeabilidad y deja pasar moléculas con toxinas que normalmente no pasarían a la circulación. Esto a su vez estimula la reacción del sistema inmune y el sistema nervioso central ya que está directamente conectado al tracto intestinal, de acuerdo al reconocido Neurólogo David Perlmutter, autor del best-seller Alimenta tu Cerebro.

La alimentación a base de probióticos (yogures y otras leches fermentadas) y fibra (cereales, legumbres, fruta…) es básica para mantener el equilibrio de la macrobiota, pero también hay que prescindir de antibióticos,  laxantes, tóxicos como el tabaco o de la vida sedentaria.

Consejos para una flora feliz

La buena noticia es que si éstas enfermedades tienen una raíz común y estamos en lo correcto, también resulta sencillo prevenirlas.

Basémonos en una dieta anti-inflamatoria conocida como la dieta mediterránea alta en grasas saludables (aceite de oliva, nueces, aguacate) y en probióticos, que lo consumen a través de comidas fermentadas como el sauerkraut y  el keffir, alimentos que ayudan a recolonizar el intestino y promueven la eliminación de toxinas. Y lo más importante: disminuir casi a cero el consumo de comidas procesadas.

Mi última recomendación es, lo creas o no, evitar el exceso de limpieza. Si nos basamos en la teoría de la hipótesis de la higiene, se cree que el uso excesivo de jabones químicos y de sanitizadores de mano sabotea el desarrollo normal (y natural) de los niños. Aquellos niños que crecen con animales y en ambientes “no tan” limpios tienen son menos propensos a generar asma y alergias a lo largo de su vida. Y en caso de usar antibióticos, consumir probióticos durante y después.

Al fin y al cabo tenemos que vivir en relación simbiótica con estos organismos… hagámoslo de la manera más sabia.

12 prendas minimalistas que te solucionan la vida (y garantizan un estilo 10)

La frase “menos es más” atribuida al arquitecto Mies van der Rohe se ha repetido más de mil veces para hacer referencia a distintos conceptos pero que siempre terminan asociados a la idea de elegancia y sofisticación.

La simplicidad de este estilo equivale a siluetas limpias, líneas rectas y colores neutros…. Se trata de encontrar la forma mas pura, y por supuesto simplificar el arte de vestir (y vestirte bien). En oda a este estilo, que además de simplificarte la vida garantiza que un look 10 24/7, comparto con ustedes las 12 prendas básicas para triunfar en clave minimalista.

 

Jersey de cuello cisne negro.

Es mi prenda predilecta y simplemente es eterna. Yo tengo una que literalmente tiene 10 años y la llevo con jeans y chalecos o con faldas elegantes. Los accesorios XL son perfectos si quieres elevar el look.

La camisa blanca

Así de simple y así de perfecta para llevar con todo. Me gusta llevarla en una talla más grande, le da un toque masculino y sexy a la vez. Para hacerlo, solo remanga la camisa, lleva una pulsera dorada, los labios rojos y el cabello en un “french bun”. Estarás lista para toda ocasión.

Blazer negro

Aquí tienes que fijarte en el patrón de la pieza ya que esto determina donde y cuando usarlo. Si quieres una pieza polivalente opta por uno no muy ajustado ni muy ancho, ni muy corto ni muy largo, solapas discretas…

Ideal para llevar en eventos formales sobre un vestido pero también en el día a día, con unos vaqueros de corte relajado y una camiseta que, preferentemente, sea holgada.

Pantalón sastre color negro.

Encuentra el pantalón sastre que puedas combinar tanto con un blazer y unos tacones clásicos como con una camiseta de algodón y zapatillas blancas.

Falda midi.

Y que tenga un vuelo muy contenido y tejido con caída. No solo luce perfecta en verano con sandalias pero también en invierno con unas botas altas y chompa en el mismo tono, en formato total look. Es una prenda perfecta y tan versátil como desees.

Zapatillas deportivas blancas.

Un fondo de armario indiscutible que puedes llevar prácticamente con todo. Yo las llevo siempre con jean, pero para un look más desenfrenado opta por combinarlo con prendas que desprendan cierta sofisticación, como una falda midi, un vestido y una chaqueta.

Gabardina.

La llevaras con todo y agradecerás tenerla siempre en tu armario. Ideal con vestidos midi en primavera o con una chompa cuello alto en otoño.

Jersey de cashmere.

O cualquier tejido suave que te haga sentir la más mimada. A mi me gustan los que tienen las mangas ligeramente abullonadas y el cuello redondo. Puedes llevarla con camisa debajo para un look más preppy o con jeans y tacones para un día primaveral. En invierno, luce perfecta con botas y falda midi.

Camiseta blanca, gris, negra y marinera.

Estamos hablando de una de las piezas universales e icónicas (con cierto toque french chic), así que no debería sorprender que esté en esta lista dedicada al estilo minimalista. Los jeans son su extensión perfecta, pero también puede unirse a abrigos que mezclen diferentes tejidos y efectos y unos zapatos de tacón que sean todo menos clásicos.

Jean (y que te quede pintado).

Pitillo o rectos, el que te quede mejor y te sienta bien y que puedas llevar con todos los zapatos en tu armario. Ultimamente soy adepta a los jeans de silueta recta y de un azul denim ni muy claro ni muy oscuro.

Top lencero.

O el “little black top”. Y es que se me ocurren tantos looks posibles construidos alrededor de un top lencero de color negro que debes tenerlo en tu armario. Con vaqueros, blazer y zapatillas para un viernes casual, o con una falda entubada y tacones clásicos para ir a un evento imprevisto…

Vestido negro (azul) de manga larga.

No importa el tejido, pero que sea un vestido de manga larga y de color azul marino. ¿Por qué azul? No solo es sofisticado pero es versátil. Podrás llevarlo tanto de día como de noche.

Lo que aprendimos de Michelle Obama leyendo su biografía ‘Mi Historia’

 

A los 54 años, Michelle Obama disfruta de su nueva casa en un barrio tranquilo y lujoso de Washington. En este nuevo hogar fue precisamente donde sintió que tenía muchas cosas que contar y decidió ponerse a escribir su biografía de más de 500 páginas en la que cuenta todo sobre su pasado, desde que era una estudiante en una elegante universidad cuyo alumnado era mayoritariamente blanco hasta su vida como madre primeriza estresada y sus ocho años como primera dama de Estados Unidos.

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Michelle Robinson (Chicago, 1964) creció en el ­South Side, un barrio humilde de mayoría negra.

“Tuve que aprender a utilizar mi voz en multitud de escenarios, desde el barrio con sus matones hasta las aulas universitarias, pasando por las salas de reuniones de los bufetes de abogados y las plazas y estadios del mundo. Y me he dado cuenta de lo afortunada que he sido de tener unos padres y unos profesores, personas como Robbie, que no me hicieron callar. Por el contrario, me permitieron desarrollar y utilizar mi voz. Espero que los padres fomenten esos valores en sus propios hijos. Y espero que nadie, especialmente las jóvenes, tenga jamás miedo de hacer oír su voz”, dijo Michelle Obama en una entrevista para El País.

Siempre fue buena alumna, y se endeudó como muchos jóvenes americanos para poder pagarse la carrera de abogada en Harvard.

Tras graduarse en Harvard y fichar por un prestigios bufete de abogados en la planta 47 de un edificio de Chicago, donde ejerció un tiempo como jefa de su futuro esposo y percibía un buen salario, decidió dejar el empleo movida por su vocación de servicio público. Para entonces ya se había enamorado del abogado con quien compartía la oficina.

Su madre le dio un único consejo que Michelle siguió a pie de la letra:  “Primero gana dinero y después preocúpate por tu felicidad”. 

Sobre el amor

En su biografía relata sin tapujos la relación con Barack, desde el primer beso hasta las discusiones a la hora de la cena. “He intentado ser lo más sincera posible. Sé que mucha gente considera que Barack y yo somos un ejemplo de relación por la que vale la pena luchar. Ambos valoramos que lo crean así, pero también quiero asegurarme de que la gente sabe que el matrimonio puede ser extremadamente difícil y extremadamente gratificante, y que en la mayoría de los casos no puedes tener una cosa sin la otra. No quiero que la gente vea fotos de nosotros dos abrazándonos detrás de los atriles o sonriendo juntos bajo el brillo de los focos y piense que lo hemos conseguido con solo chasquear los dedos. Yo lo comparo con las redes sociales. Lo que vemos en las noticias que publicamos son los momentos especiales de la vida de otras personas, las fiestas, las vacaciones y los besos desde la cesta de un globo aerostático, pero no vemos las dificultades, las largas conversaciones, ni el esfuerzo que cuesta avanzar para entenderse mutuamente. Y ahí, precisamente, toma forma cualquier vínculo verdadero entre dos personas. Pensé que era mi deber, sobre todo ante las parejas jóvenes, contar nuestra historia con más detalle”, asegura Michelle.

 “Quiero asegurarme de que la gente sepa que el matrimonio puede ser extremadamente difícil y extremadamente gratificante”

 

Su camino hacia la maternidad

Sin embargo, hay una revelación en el libro que ha sorprendido a medio mundo. La cuestión es que sus dos hijas, Malia y Sasha Obama, nacieron por fecundación in vitro y que tomó la decisión después de sufrir un aborto espontáneo.

No obstante, no es algo de lo que sorprenderse ya que es una situación sobre la que la mayoría de las mujeres no habla. Hace no tantos años no se hablaba de la regla, del orgasmo femenino, del postparto y de otras situaciones que afectan al 50% de la población mundial.

La ex primera dama dedica uno de los capítulos centrales de su libro a su experiencia con la maternidad y así lo explicó en una entrevista concedida al programa Good Morning America: «Sentí que fracasé, no sabía lo frecuentes que eran los abortos espontáneos porque no se habla de ellos». A su entender, el silencio conduce a la culpa. «Nos encerramos con nuestro propio dolor, pensando que de alguna manera estamos rotas. Es importante hablar con las madres jóvenes sobre el hecho de que ocurren abortos involuntarios. Lo peor que nos hacemos a nosotras mismas es no compartir la verdad sobre nuestros cuerpos y sobre cómo funcionan».

Michelle se dio cuenta cuando tenía 34 años de que el reloj biológico es real y de que la producción de óvulos es limitada. Es entonces cuando los Obama decidieron recurrir a la reproducción asistida. La situación les originó estrés (algo muy común durante los tratamientos de fertilidad) y también acudieron a terapia de pareja.  El revuelo que ha levantado esta “confesión» de la ex primera dama tiene su parte positiva: hasta hace poco el tabú impedía poner en la agenda esta realidad. En 2018 muchas mujeres son capaces de hablar de ello en público. Lo público existe. Lo privado no.

Se define como ambiciosa, testaruda, alguien que puede llegar a levantar la voz cuando se enfada o incluso, como reconoce que hacía de niña con su hermano, usar los puños si hace falta

 

Gracias a estas 500 páginas sabemos, entre otras cosas, que es una fanática del orden, que odia el tabaco, que sus niñas nacieron por fecundación in vitro o cómo era la cama que compartía con Barack cuando eran novios. “No creo que a nadie le beneficie retocar su historia; ni a mí, ni a él, ni a ninguna de las personas a las que me gustaría llegar con mi autobiografía. No creo que nadie deba avergonzarse de su vida, en particular quienes han tenido que luchar. Todos pasamos por crisis de confianza. Los problemas de fertilidad son de lo más corriente. Fracasar, dudar de uno mismo, sentirse vulnerable son experiencias que nos hacen humanos. Al reflexionar, descubrí que la esencia de mi historia, el centro de mi proceso de llegar a ser, estaba definida por mis momentos de lucha. Esa fue la razón por la que decidí contar mi vida”.

Cómo ser vegetariano y mantener un consumo de proteínas saludable

Cada vez es más común escuchar que una amiga se convirtió en vegetariana o que una compañera está disminuyendo el consumo de carne drásticamente. El problema con estas decisiones no son la voluntad, sino la buena ejecución.

A la hora de apostar por el vegetarianismo nos comenzamos a plantear: qué comer, por dónde empezar o cómo incluirlo de forma natural. Esto, que puede ser tan sencillo de pensar es muy difícil de realizar. Y es que hay quienes no se organizan bien, y también hay quienes se sienten débiles porque no han sabido ajustarse a las nuevas necesidades. La pregunta es, ¿qué hace falta para convertirte en vegetariana sin comprometer tu salud, niveles de energía, e ingerir la cantidad óptima de proteínas vegetarianas? Basta con hablar con un profesional para darse cuenta de que la intención y la realización pueden ir de la mano y de manera natural.

De acuerdo al Dr. Julián Álvarez, especialista en Medicina Deportiva, nutricionista y miembro del Consejo Asesor de Herbalife Nutrición, las principales fuentes de proteínas de un vegetariano no estrictos, es decir los ovo-lacto vegetarianos, son los huevos y los derivados lácteos. “No obstante, en el caso de los veganos o vegetarianos estrictos las legumbres deberían ser una de sus principales fuentes de proteína, ya que son el grupo de alimentos vegetales con mayor contenido proteico. En este sentido, cabe destacar a la soja, ya sea en sus múltiples formatos, debido al alto contenido proteico de este alimento y por aportarnos todos los aminoácidos esenciales», explicó el experto a la revista Vogue.

Cantidad y calidad

Para este experto, el error más común que comete todo “nuevo vegetariano” a la hora de consumir proteínas es hacer cálculos demasiado globales, ya que cada proteína es diferente. “Por ejemplo, considerar la proteína como un todo, cuando en realidad es un nutriente compuesto por 20 aminoácidos diferentes y lo que realmente necesitamos son esos aminoácidos”, dice.

Otro error común que comenten los vegetarianos es considerar la cantidad total diaria de proteínas sin tener en cuenta la calidad de la misma. Álvarez asegura que este error nos puede llevar a tener deficiencias cualitativas por no ingerir proteínas de suficiente calidad, o nos puede llevar a deficiencias cuantitativas en algunas ingestas del día (sobre todo a la hora del desayuno) ya que la necesidad de proteína de calidad es continua y el aporte no suele serlo.

Para el experto, estos dos errores son bastante comunes ya que el aporte de proteína en la dieta vegetariana es un objetivo importante pero no fácil de cumplir.

Haz de los suplementos un aliado

Los vegetarianos suelen ser reacios al consumo de suplementos nutricionales, que puedan aportarles las proteínas que necesitan, ya que consideran que un alimento de ese tipo no es natural. Sin embargo, en muchas ocasiones los suplementos nutricionales ofrecen proteínas de origen exclusivamente vegetal y los métodos de cultivo y de extracción son mucho más respetuosos con los nutrientes que los utilizados en el procesado de muchos alimentos que si son aceptados por dichos sujetos, explica el experto.

Las consecuencias de consumir poca (o mucha) proteína

La proteína es el único macronutriente del que no tenemos reservas y sin embargo lo necesitamos continuamente porque nuestro organismo está continuamente envuelto en actividades de renovación y reparación de tejidos en los que la proteína es un componente fundamental. Por ello, el déficit de proteínas puede afectar a muchas de esas funciones, generalmente a las que tienen un recambio más rápido y por ello sufren más esa deficiencia. Entre ellos podríamos citar el sistema inmune, los glóbulos rojos y algunos tejidos de rápido recambio como el pelo y las uñas e incluso la piel. Todo esto podría verse afectado por una insuficiente ingesta de proteínas, aunque el organismo es capaz de utilizar las que tiene en otros tejidos (músculo) y, por ello, en la mayoría de los casos, el cambio más visible es la pérdida de masa muscular y secundariamente de masa ósea, algo que ocurre con cierta frecuencia en las personas mayores por esa ingesta deficiente de proteínas.

Por otra parte, existe una creencia popular de que un exceso de proteína daña el hígado y el riñón, pero no tiene ningún fundamento científico, ya que las cantidades de proteína que podrían poner en dificultades la capacidad metabólica de un individuo sano están muy por encima de lo que podemos consumir.

El desayuno sigue siendo el rey de las comidas

Al sacarnos del ayuno más largo del día (el ayuno nocturno), el desayuno es el momento del día en el que un buen aporte proteico es fundamental para mantener un buen funcionamiento del organismo y evitar que los aminoácidos (las pequeñas moléculas orgánicas que forman la proteína) que se necesitan sean robados de nuestros músculos. No caigas en la falsa noción de que lo importante en el desayuno son los carbohidratos y la energía.

Los huevos y los derivados lácteos son las principales fuentes de proteínas delos ovo-lacto vegetarianos.

Entrena el placer y mejora tu vida sexual con ‘mindfulness’

Pasamos nuestros días corriendo a todo lado, sin sentarnos y disfrutar el momento presente. Esto no solo afecta a nuestras vidas pero también a relaciones sexuales.

Una multitud de estudios recientes, entre los que destaca la publicación oficial que lanzan cada año desde la Academia Internacional de Investigación sobre Sexo, las nuevas generaciones quieren hacerlo menos, la frecuencia con la que se hace con la pareja también disminuye (un 40% menos que hace 20 años) y hay incluso quien le ha puesto fecha de caducidad al sexo dentro de las relaciones sentimentales (sí, como lo escuchas). David Spiegelhalter, experto en estadística de la Universidad de Cambridge, en 2030 tenerlo será la excepción. Algunas pensaran que esta loco mientras que otras pensaran que tiene toda la razón. David asegura que las justificaciones son un ritmo de vida cada vez más ajetreado en el que el trabajo toma el protagonismo y, en consecuencia, lo hace también el estrés, la hiperconectividad apoderándose de los momentos libres que antes dedicábamos a momentos de caricias e intimidad y la exigencia de que en el sexo hay que cumplir objetivos (llegar al orgasmo si o si).

En este contexto, es natural que mujeres y hombres se preocupen por cómo se desarrolla su vida sexual. En este sentido, el mindfulness ofrece una solución.

El mindfulness es una práctica que puede combatir la falta de deseo, la anorgasmia o la disfunción eréctil y lo hace a través de la meditación y replanteando por completo la forma en que concebimos las relaciones sexuales.

Esta técnica de meditación de origen budista se utiliza en para tratar tanto enfermedades psicológicas como físicas, además que es una práctica que trae muchos beneficios en el ámbito laboral ya que aumenta la atención, la concentración, la productividad y disminuye el estrés.

El mindfulness vive un apogeo junto a la creciente preocupación por llevar un estilo de vida saludable, centrado en vivir el momento presente en un mundo en el que la tecnología y el estrés se apoderan de nuestra atención.

El exceso de información, los estímulos que recibimos contantemente y los trastornos por ansiedad y estrés se traducen a anorgasmia, bajo deseo, trastornos de excitación o dolor con la penetración (dispaurenia) en el caso de las mujeres, y problemas de erección, eyaculación y también falta de deseo en el caso de los hombres”, asegura esta masculino”, señala la sexóloga Elena Requena en su blog. Todo esto genera relaciones no satisfactorias.

Para evitar ese camino, es necesario poner en práctica el mindfulness, que consiste en poner atención en la respiración, en la sensación corporal, observando cuándo la mente empieza a divagar y tratando de reconducir la atención a las sensaciones. Si lo haces durante 10 minutos al día, verás como vas entrando en un estado de atención plena, centrado en lo que ocurre y disfrutando de ello.

Aplicar esta misma lógica al sexo, tiene todo el sentido. La sexóloga Elena Requena afirma que “estar aquí y ahora es un requisito indispensable y el mindfulness nos ayuda a practicar y desarrollar esa atención plena que debería invadir todas las esferas de nuestra vida”.

El arte del placer

La idea de que el sexo sin orgasmo no es sexo, la presión de durar lo máximo posible, el juicio a nuestro propio cuerpo o el análisis de por qué la persona con la que mantengo la relación sexual actúa de una u otra forma, pertenecen al “mindfilled sex (sexo con la cabeza llena)”, de acuerdo a la investigadora Diana Richardson en su charla TEDx The Power of Mindful Sex en el que llama a la reflexión preguntando: “¿Y si utilizamos la cabeza pero para estar presentes, con conciencia del cuerpo y no perdidos en nuestros pensamientos? La atención, como en meditación, dirigida hacia dentro del cuerpo. Y el cuerpo entero en uso como un órgano sensitivo”.

El primer paso es tomar consciencia de los momentos de inatención. El segundo paso consiste en estar presente, sentir el tacto de nuestra pareja, su olor, el tacto… concentrarnos en el placer.

Existen varios estudios publicados que demuestran que la gente que practica mindfulness, en comparación con las personas que no lo hacen, tienen relaciones sexuales más satisfactorias en general y con un nivel de disfrute mayor. Además, padecen menos algunos de los problemas ya mencionados como impotencia, disminución del deseo sexual, anorgasmia o eyaculación precoz.

Además, y una de los beneficios más importantes del mindfulness en tu vida sexual, la vinculación amorosa con la pareja, de acuerdo a la experiencia de Richardon. “Tienes más nivel de intimidad con cualquier persona, independientemente de cual sea su orientación sexual o su identidad de género”.

No hay duda que aplicar el mindfulness a nuestra vida sexual nos ayudará a construir una erótica plena, lo que en consecuencia, nos hace sentir mejor con nosotros mismos y con el otro. Además de mejorar nuestra autoestima, nuestro humor y ayudando a combatir el estrés y la ansiedad. Y si estas razonas no son suficientes para comenzar a practicar mindfulness y mejorar tu vida sexual, no olvides de los beneficios sobre nuestra salud cardiovascular, e incluso en la salud de nuestra piel, que tienen ambas practicas.