¡Somos padres, no entrenadores, ni profesores!

Se critica si hay demasiada permisividad o demasiada exigencia y es que educar no es tarea fácil. Al final se cometen errores por descuido y otros por exceso. Pero más allá de eso, existe un afán, en la actualidad, por dotar a los hijos de todas las herramientas posibles para asegurarles un futuro exitoso en todos los ámbitos; pero ojo con ello, ya que se puede caer en el error de convertirlos en chicos estresados y agotados.

Seguramente te has topado con un papá o una mamá que parece ser más un entrenador, director técnico o profesora de ballet y aunque podría parecer que es porque se dedica más a él o ella y que el problema es solo de su hijo(a), podría no serlo también, porque puede afectar a todo un equipo si de deportes se trata o igualmente en aquellos individuales, ya que la presencia de este tipo de padres durante los partidos, entrenamientos, ensayos o presentaciones cohíbe a todo el entorno también.

Cuando los hijos se dedican a un deporte o a una disciplina, por supuesto que, además de mantenerlos activos y ocupados, los papás también sueñan con que sean buenos en lo que hacen, por ello, se sienten en el pleno derecho de “fomentarlos” y “dirigirlos” para que se esfuercen más. Sin embargo, en algunos casos, las expectativas de los padres por muy buen deportista o aptitudes que tenga, suelen ser muy altas, ejerciendo una presión exagerada en sus hijos y ello, tiene consecuencias muy negativas.

Recientemente, una colega me comentaba que su hijo entrena fútbol y que se ha vuelto un tanto desagradable ir a ver los partidos porque el papá de un niño en particular, parece gozar de otros privilegios que el resto de los mortales no los tenemos. “Entra a la cancha y dirige desde ahí a su hijo. Todos los papás vemos los partidos desde las graderías y en principio sentía pena por el chico porque se notaba la presión del padre que más parece su entrenador que un papá que fue alentar y a apoyar a su hijo independientemente del resultado, pero con el tiempo comenzó a molestar al resto del equipo”.

«Mi papá da las directrices desde el borde de la cancha, me corrige cuando termina el entrenamiento y contradice las indicaciones de mi entrenador. Desde que comencé a jugar, lo recuerdo en todos los entrenamientos y esto me agota. A veces siento que quiero dejarlo todo».

Esto sucede en todos los deportes y también a nivel de estudios. A veces puede ser solo el padre o la madre, o ambos, que dejan de ver el deporte o su desarrollo académico como una actividad constitutiva a largo plazo y solo las aprecian por los resultados, metas y logros a corto plazo. Lamentablemente, este tipo de actitudes no son percibidas como malas por ellos mismos y creen que están formando «campeones» y personas exitosas a como de lugar.

“La exageración a realizar un buen rol paterno muchas veces conlleva a situaciones de conductas sobreprotectoras, invasivas, muy críticas que pueden llegar a lo patológico, cuando los padres o uno de ellos sobre estimula las capacidades de los hijos, queriendo que ellos sobresalgan en actividades como deportes, juegos, competencias educativas artísticas, entre otras”, dice la psicóloga Cristina Rubín de Celis.

Son padres que no tienen establecidos límites en su rol, que tratan de esconder grandes complejos, están desorientados en cómo generar el éxito en sus hijos, ignoran el daño psicológico que realizan y a menudo adoptan conductas erróneas como anular las competencias y capacidades de los hijos enseñando una y otra vez, y exigiendo perfección de manera crítica y manipuladora.

“Generalmente estos padres controladores, sobre exigentes, invierten mucho dinero y tiempo en sobrecargar de actividades a los hijos para demostrar su “buen rol” en su educación, pero descuidan como anteriormente mencioné, el bienestar psicológico de los mismos. Se tiene que aclarar que no todos los esfuerzos y tiempo invertido generaran los resultados esperados por éstos padres, ya que no todos los hijos responderán positivamente a las sobrecargas y sobre exigencias por la resistencia y el estrés causados, lo que ocasionará, por el contrario, un desgaste emocional”, explica la psicóloga.

«Mi mamá siempre soñó con que sea bailarina. Entré a la academia a los 5 años. Desde los primeros años ella esperaba que yo fuera la principal y si no lo logró ella se siente decepcionada. Estoy cansada y siento que ya no disfruto»

Rasgos y actitudes de este tipo de papá:

• Son padres que estudian con los hijos
• No aceptan las limitaciones
• Controlan el tiempo
• Exageran en la capacidad real de sus hijos
• Suelen llevarlos a clases de reforzamiento extra académico constante y sobre estimulan áreas de aprendizaje y con el deporte sucede lo mismo
• Revisan y corrigen sus trabajos, hacen tareas con ellos, se quedan en el colegio y hablan con los profesores sobre el seguimiento académico de los hijos cada semana
• Llevan y participan con los hijos en todas sus actividades.
• Tratan de manipularlos para conseguir el éxito del grupo si su hijo está incluido dentro de alguna competencia o logro académico
• No permiten que los hijos tengan un tiempo de ocio.

Consecuencias

El problema, según la psicóloga Rubín de Celis, es que los hijos de padres con los rasgos mencionados, se acostumbran desde pequeños a la anulación de sus logros, ocasionando:
• Dependencia a la aprobación de los padres
• El hijo se siente inseguro, ansioso y angustiado sin la presencia de los padres.
• Les costará relajarse, ya que la sobre estimulación en el aprendizaje que los padres ejercen sobre ellos, provoca efectos colaterales como:
• Problemas en la concentración
• Ansiedad
• Onicofagia que es el hábito de comerse las uñas, generalmente de los dedos de las manos.
• Sobreexcitación
• Incluso podrían tener síntomas de depresión por el exceso de actividad
• Trastornos de sueño, lo que causará cansancio a nivel corporal y psico emocional Desmotivación académica
• Mal humor
• Llanto
• Ataques de ira
• Baja autoestima
• Poca tolerancia a la frustración
• Trastornos en la alimentación
• Sentimientos de incapacidad y falta de autonomía.


Cuando un papá o mamá cuenta orgulloso que su hijo es el mejor en el colegio, universidad o que va camino a ser una estrella nacional del deporte, uno siente que los está ayudando. Pero ese apoyo puede convertirse en una presión negativa

En síntesis, son hijos que no conocen la libertad de pensamiento, por lo tanto, les costará tomar decisiones y el sufrimiento al que les conduce esta dependencia, de sobre exigencia paternal, contribuirá a que busquen o atraigan a personas que puedan ejercer de alguna forma manipulaciones, control excesivo, co dependencia afectiva emocional, o por el contrario, pueden llegar a ser personas que quieran ejercer control absoluto sobre otras desde sus actividades, relaciones sociales, y desempeño.

“Cabe recalcar, que como padres tenemos la responsabilidad de guiar y educar a nuestros hijos a que formen su vida de acuerdo a sus potencialidades y competencias, gustos y preferencias, no subestimar sus alcances, al contrario, apoyar y motivar a que logren sus objetivos y anhelos, pero no para satisfacción nuestra, sino velando el bienestar del hijo”.

En muchos casos los hijos han terminado por renunciar al deporte que practican porque simplemente no toleran la exacerbada presión.

Si te has identificado tú y tu pareja con algunos rasgos deberías buscar apoyo psicoterapeútico. La intención no es criticar, ni juzgar, sino simplemente reflexionar sobre lo qué es lo mejor para los hijos y familia en general.

Recuerda que el afecto es necesario para transmitir seguridad a los hijos. Sentirse querido y aceptado contribuye positivamente a la formación de un buen autoconcepto y autoestima. Por otro lado, la comunicación genera frecuentes diálogos llegando más fácilmente a saber las inquietudes, inseguridades e intereses de los hijos.

A veces cuando un padre grita a su hijo animándolo a que corra más rápido o que haga los mejores tiros durante un entrenamiento o partido, habrá que preguntarse si estará tratando de vivir sus propios sueños deportivos frustrados a través de su hijo.

La Edad del Bienestar/ Por Alejandra Laserna F.

En la era de todo lo “anti-age”, el mensaje que los medios, la industria de la belleza y nuestra cultura popular nos manda es claro: envejecer es ¡lo peor que te puede pasar!
Para ellos no hay nada peor que mostrar las señales de la edad, especialmente en el cuerpo: canas, sobre peso, flacidez o… Dios nos libre ¡arrugas!
Pero la pura verdad (y lamento ser yo la que te tenga que decir esto) es que todas estamos envejeciendo. Y hemos comenzado a hacerlo el día en que llegamos a este mundo. El envejecer es un proceso biológico y fisiológico natural por el cual no todos tenemos el privilegio de pasar, sin embargo, sigue siendo un acontecimiento “innombrable”, especialmente para las mujeres.

Si te ves diferente, decayeron tus capacidades físicas, si no te dan ganas de salir por la noche, o subes unos kilitos, ya estás vieja. Y lamentablemente nuestra cultura nos alimenta esa noción cada día. Hoy mismo escuché a un niño de 11 años decir mientras corría y jugaba “¡Mi espalda me duele! ¡Ya estoy viejo!”. Y es que venimos escuchando que si algo duele es una de las “señales” de envejecer. Pero te aseguro que en colegio ya tenías una compañera siempre adolorida de la espalda, con canas, con problemas de metabolismo y tengo que recordarte que en ese entonces tenías tan sólo 17 años.

La ciencia califica el envejecer según varios parámetros, desde el deterioro de funciones celulares, hasta la acumulación de daños a lo largo del tiempo. Y a pesar de que el tiempo es uno de los factores, no es necesariamente el más determinante. Tu actitud, tus elecciones y tu estilo de vida juegan un rol más importante al momento de envejecer.

Al final de cuentas ¿cómo esperas ser fuerte a los 50 si nunca fuiste activa? O tener una piel impecable a los 40 si no usas bloqueador a diario, o si nunca te hidratas bien. ¿Cómo esperas tener tu peso ideal a los 60 si no te informas sobre los alimentos que necesitas o el tipo de metabolismo que tienes ahora? Piensa, ¿qué sucedería con un auto al que no le haces ningún mantenimiento o no le pones el combustible adecuado? ¿Funcionará bien por mucho tiempo? Lo dudo mucho.

Por suerte, nunca es tarde para mejorar y cambiar nuestras elecciones. Hoy en día tenemos muchos ejemplos cercanos de mujeres que con la edad lograron cosas que en su juventud las veía como imposibles, como ser deportistas y súper fit, tener una nueva carrera, empezar un emprendimiento y más. Lo importante es concentrarnos en esa frase que dice: “Se cada día mejor que la persona que eras ayer” y no te compares con absolutamente nadie.

Envejecer es un privilegio del cual muchas personas no pueden gozar, y es importante entender que la edad no es el enemigo, pero las elecciones diarias si podrían serlo. Nunca es tarde para cambiar tu alimentación, empezar a entrenar nuevamente, salir de una relación tóxica o volver a conectar con las amigas que te hacen tan feliz. Porque somos cada vez más las que sabemos que con el paso del tiempo podemos seguir creciendo, mejorando y llenando nuestras vidas con lo que nos nutre y hace bien.


Recetas para desintoxicarse luego del fin de semana largo


Después de un fin de semana largo, el cuerpo empieza a sentir los excesos del abuso de la comida y alcohol. Es muy necesario para el organismo depurar las toxinas y los líquidos acumulados. Hay un sin fin de formas de darle un descanso al cuerpo con dietas detox, unas más efectivas que otras, así que hicimos una selección de las mejores formas de limpiar tu organismo.

Vinagre de manzana

Es recomendable para quienes no sufren gastritis aguda o úlceras crónicas, tomar una cucharadita de vinagre de manzana ni bien te levantes. El sabor puede que te corra pero podrías diluir en un poco de agua para que sea menos fuerte.
Si consigues el orgánico y además no esté filtrado, los beneficios desintoxicantes serán mucho mayores.

Manzana y jengibre

Para hacer este jugo también necesitarás cáscara de pysillum, que contiene un tipo de fibra dietética lo que facilita que los residuos se eliminen del organismo. Mezcla 250 ml de jugo de manzana recién hecho, o compra jugo de manzana orgánica, con 1 cucharada de jengibre molido y 1 cucharada de cáscara de psyllium molido. Mézclalos bien con una cuchara o en la licuadora a baja velocidad.
Después de tomar este jugo continua tomando mucha agua durante el día, ya que esto ayudará a mantener el sistema digestivo funcionando.

Té de bardana

La raíz de bardana se la ha utilizado como remedio natural a lo largo de los siglos y sus beneficios en la salud son reconocidos incluso en la actualidad. Es un excelente purificador que ayuda a desintoxicar y limpiar la sangre de cualquier impureza. También es un diurético natural, ayudando a eliminar la retención de líquidos ocasionada por los excesos. Ayuda además a proteger y reparar el hígado, por lo que si has bebido alcohol es recomendables tomar este té.
Si bien el té de bardana se puede comprar, es mejor hacer hervir una pequeña cantidad de esta raíz en un poco de agua.

Tres batidos maravillosos:

Receta 1
8 zanahorias
1 remolacha
1 tallo de apio
Preparación:
Lavar, pelar y picar las zanahorias, el tallo del apio y la remolacha. Simplemente debes licuar todos los ingredientes y beber un vaso después de la comida, una vez por semana.

Receta 2
Un pepino
2 ramas de apio
Una manzana verde
Un puñado de espinaca
Un limón

Licua todos los ingredientes con un vaso de agua. Posteriormente, añade el jugo de limón. Se recominda tomarlo en ayunas al menos durante una semana.

Receta3
Una cucharada de miel de abeja.
3 tallos de apio.
Un vaso de agua.
Antes de colocar los ingredientes en la batidora, lava y pica los tallos de apio, posteriormente agrega la miel de abeja, y bátelo todo unos instantes. Cuela y toma un vaso a diario durante toda la semana. Antes de colocar los ingredientes en la batidora, lava y pica los tallos de apio, posteriormente agrega la miel de abeja, y bate unos instantes. Cuela y toma un vaso a diario durante toda la semana.

Receta 4

2 limones.
2 remolachas medianas.
2 tazas de agua
Debes lavar muy bien las remolachas crudas. Las cáscaras de este vegetal son muy finas, por lo que no es necesario que las peles. Corta en pequeños pedazos y licúalas con las dos tazas de agua.
Luego cuela solo la mitad del batido, y junta ambas partes y añade el zumo de los dos limones, no debes añadir azúcar. Esta receta es muy buena para limpiar el hígado.

Desintoxicar el organismo con periodicidad (dos veces al año como mínimo) te librará de enfermedades y de síntomas que pueden afectar tu vida diaria como la cefalea, cansancio, insomnio, dolores musculares, etc.
Recuerda que beber abundante agua, comer sano y hacer ejercicios son los pilares fundamentales para mantenerte sano.

Este artículo es meramente informativo, cualquier duda acude con un especialista.

Las nueve cosas que odiamos en la intimidad

No todas tenemos los mismos gustos por supuesto y con la intimidad el asunto no es diferente, pero si hay algunos detalles o cosas que a la mayoría no nos gusta. Para disfrutar plenamente de la sexualidad es necesario abrir esta caja de pandora y dar algunas pautas, así que para descubrir cuáles son, me di a la tarea de realizar un sondeo con mujeres sobre este tema.

Muchas cosas posiblemente ya las sabían los hombres y muchas otras quizás no. Hay mucha información sobre el tema, pero no todo es cierto; de hecho, algunos consejos sobre cómo enloquecernos podrían desagradarnos y cortar el deseo y por tanto las ganas.


1. Directo a la acción

Se trate de una relación seria o de encuentros casuales, es necesario que el hombre te conquiste, que sea atento, que te bese, etc.
«Es fatal cuando comienza con movimientos aprendidos y torpes. Me gusta que haya una previa, pero suave, no deben tocar la vagina con torpeza», asegura una de las mujeres que accedió a ser parte de este sondeo.
“Definitivamente no me gusta que se vaya directo al acto. Tiene que haber un precalentamiento que dependiendo la situación puede ser más suave que es, por lo general, cuando estás haciendo el amor con tu pareja, pero si se trata de sexo casual, puede ser más pasional, menos delicado”, nos dice otra de las encuestadas.
Debemos tener en cuenta que el preludio amoroso, no es visto de la misma forma por los hombres y las mujeres. Para nosotras es indispensable que haya un ambiente adecuado, con caricias, palabras y besos.
La sexóloga Alessandra Rampolla ya lo dijo: Recuerdan esa canción de mariachis, tan popularizada por Luis Miguel que dice: «no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar”. Pues, ¡una sabia verdad que se aplica muy bien al sexo! Cuando se trata de hacer el amor, no se debe ir “directo” al grano. Debemos darnos el tiempo, para que ambos estemos igualmente deseosos y encendidos».

2. Que solo piensen en su propio placer

“Creo que lo que podría hacer a un hombre malo en la cama es, definitivamente, que no se preocupe por su pareja. Que no se interese por lo que a una le gusta y solo piense en él y termine sin que una lo haya hecho», coincidieron varias de las entrevistadas.
Realmente es uno de los peores errores que un hombre puede cometer cuando de relaciones se trata. Así que a pensar en la pareja.

3. Torpeza con la mano

Es genial que sepan que a la mayoría de las mujeres les gusta la estimulación del clítoris, pero deben tener en cuenta que no están apretando el botón de una máquina que no funciona. Es una zona sensible.
«El hecho de que intenten tocarte a toda velocidad y con mucha fuerza no garantiza nada. Si quieren tocar ahí deben saber cómo hacerlo», coinciden las encuestadas.

4. Que mencionen a otra mujer

!Tremendo error!. Nada peor que estar en pleno romance con tu pareja y que él mencione a otra mujer.
«Mi ex mencionó a mi amiga y en otra ocasión a su ex. Es una situación horrible que corta totalmente el momento y que se queda en nuestra mente mucho tiempo», asegura una de ellas.

5. Que te apresuren con tu orgasmo

«¿Ya vas a terminar?, «¿Ya tuviste el orgasmo?», «¿Ya casi?». De verdad es molesto, incómodo y desesperante. Las mujeres odiamos cuando ellos quieren apresurar nuestro orgasmo solo porque ellos ya tuvieron el suyo o porque están a punto de tenerlo.

6. Falta de higiene

El aseo personal es imprescindible y la cuestión no es diferentes con los hombres. El hecho de que no presten atención a su cuidado personal cuando a nosotras se nos estigmatiza hasta por no estar adecuadamente depiladas, no es aceptable.

7. Mentir luego de la intimidad

Existe un asunto que fue mencionado por varias de las mujeres que accedieron a ser encuestadas; ellas dijeron que es poco tolerable que luego del momento de intimidad, los hombres mientan.
«No entiendo por qué los hombres, sobre todo cuando se trata de relaciones casuales, mienten. No es necesario hacerlo, somo adultos y si no va a llamar una siguiente vez, simplemente no tiene que decir que va a hacerlo», dice una de ellas.

8. Ebriedad y que nunca se acabe

La empresa líder mundial en salud sexual masculina Boston Medical Group ha publicado que el 50% de los hombres menores de 50 años puede tener problemas de erección en estado de embriaguez. Ello se debe a que el alcohol inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, y esto ocasiona que no exista una correcta comunicación entre los estímulos, el cerebro y el sistema circulatorio, por tanto, entorpece la llegada de la sangre al pene, dificultando la penetración y el coito.
«Si se pasan de tragos es típico que les cueste terminar. Pueden estar hora y la verdad no es agradable”, dicen varias de las entrevistadas.

9.- Precoz

Si sucede con frecuencia es un problema y lo recomendable es buscar ayuda especializada.
“Puede comprenderse cuando se trata de un problema, pero obviamente no es agradable que terminen en segundos o pocos minutos y además que prometa que la siguiente no sucederá lo mismo cuando si pasará exactamente igual”, explica una de ellas.

Según expertos en sexualidad son muchas las razones (desde físicas hasta psicológicas) que pueden hacer que una persona o la pareja no disfrute de buen sexo. La monotonía, falta de autoestima, aspectos culturales, estrés, depresión, pudor, traumas y la falta de comunicación, suelen ser las causas, pero la buena noticia es que muchas de estos factores que impiden disfrutar de una vida sexual placentera, tiene solución, el asunto está en hablar de ello y buscar soluciones.

Para quererte más, la clave es encontrar el ejercicio que ames

Hace poco volví a escuchar una conversación entre un grupo de amigas que se repite cada año, sobre todo en esta época. Y empezó con una pregunta: ¿Qué vamos a hacer este año para ponernos en forma “de una vez por todas”? Y entre ellas compartían las últimas tendencias de ejercicios y se preguntaban cuál era la más efectiva para adelgazar, desde los ejercicios casi militares, aparatos “smart” que ya hacen los ejercicios por ti y hasta acrobacias de toda clase.
Y pensé en lo equivocadas que seguimos muchas en nuestra relación con el ejercicio y con nuestro cuerpo. Lastimosamente siempre nos vamos por el mismo camino, nuestra prioridad es vernos de cierta manera, tener una figura “socialmente aceptable”. Y todavía caemos en las mismas trampas de soluciones rápidas que nos hacen sentir mal con nosotras mismas.
Hacer ejercicio es el túnel para llegar al final del camino: la versión ideal de ti misma. ¿Y si por un momento nos detenemos y cambiamos ese túnel? ¿No se trata acaso de disfrutar el camino?
Lastimosamente, casi todas empezamos a hacer ejercicio porque queremos o nos sentimos presionadas a bajar de peso, pero ¿qué hay de todos los otros beneficios que trae el movimiento? Si solo nos enfocamos en los centímetros que perdemos o calorías que quemamos, jamás aprovecharemos sus otras cualidades. Y empezaremos a ver al ejercicio como un “castigo”, sin darnos cuenta que han sido nuestros hábitos diarios los que nos llevaron al punto en el que estamos.
Encontrar tu espacio ideal para moverte tiene beneficios increíbles, te sentirás tan bien que pronto dejarás de juzgarte, criticarte y compararte con otras personas. La clave es encontrar la forma de movimiento que más ames y la que mejor te haga sentir por dentro.
Mi recomendación personal es que te alejes corriendo de las técnicas que te ofrecen una fórmula mágica, te miden, te comparan y te hacen sentir más insegura. Y para eso, tendrás que probar cosas nuevas y en el proceso conocerás a nuevas amigas (o reconectarás con ellas), saldrás de tu zona de confort, mejorarás tus habilidades sociales, y hasta podrías cambiar radicalmente tu vida.
Tal vez es momento de considerar lo importante que es el movimiento para nuestro cuerpo y para nuestro estado de ánimo, especialmente en una época en la que nuestros estilos de vida nos exigen más horas quietas, estamos más metidas en redes sociales que nunca, con presiones sociales y exigencias personales cada vez más altas. ¿No sería bueno darnos una dosis de amor en vez de castigarnos?
Y luego viene el cambio que hace que no puedas dejar de moverte: al encontrarnos nuevamente con nuestra fuerza, determinación, satisfacción personal y alivio a malestares, cambiamos nuestra actitud y renovamos nuestra fe en nosotras mismas, lo cual tiene un impacto increíble en nuestra calidad de vida porque nos motiva a cambiar nuestro entorno y el mundo que nos rodea.

Cinco Razones para probar Pilates

El Pilates es un método de ejercicio creado en los años 40 por un hombre Alemán que lo desarrolló simplemente para poder superar sus propias limitaciones físicas (él era enfermo, débil y asmático de niño) y posteriormente lo aplicó a soldados heridos con los que probó y mejoró los inicios de esta disciplina. Pero hoy en día el método Pilates ha demostrado al mundo entero que no fue sólo una tendencia, sino que está aquí para quedarse.
Yo lo probé por primera vez hace 14 años y transformó completamente mi vida, desde mi manera de entrenar mi cuerpo ¡hasta mi profesión!

Pero déjame darte cinco razones específicas por las cuales deberías probarlo:

1. Sientes sus beneficios de inmediato 

Desde tu primera clase de Pilates empezarás a sentir una conexión profunda con tu cuerpo, porque empiezas a reeducar tu manera de alinearte, de moverte, e incluso tu respiración. Comprendes la importancia de relajar tus hombros, de alargar tu columna, y respirar profundamente cuando las cosas se ponen difícil.

2. Bajas el ritmo a tu día, pero no dejas de entrenar tu cuerpo

Vivimos en un correteo permanente, donde perdemos noción del tiempo, nos distraemos con todo y pocas veces estamos verdaderamente presentes en nuestras tareas. Los ejercicios de Pilates son precisos y meticulosos, tienes que prestar mucha atención a tu alineación y respiración, lo cual te mantiene presente, en el momento. Sin embargo lento no significa estático ¡ni mucho menos suave! ¿Alguna vez has probado hacer un push up lo más lento que puedas manteniendo una alineación perfecta?

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3. Quieres resultados increíbles en tu tono muscular y flexibilidad

Tradicionalmente, si entrenas mucha fuerza, tus músculos se ponen rígidos, y si te enfocas sólo en flexibilidad pierdes fuerza y tono muscular. Pero el Pilates se enfoca en ambos, porque una clase balanceada tiene esos dos elementos en un equilibrio único que hará que tu cuerpo tenga más fuerza que nunca y mejores también tu flexibilidad. Y esa combinación mejorará tu rendimiento físico y evitará que sufras lesiones.

4. Mantiene tu cerebro saludable

¿Sabías que el 90% de la nutrición y estímulo a tu cerebro viene del movimiento de la columna? Pero nos pasamos la mayor parte de nuestro día sentadas y encorvadas sobre nuestros celulares, haciendo que nuestra columna sea cada vez más rígida y nuestro cerebro reciba menos nutrientes. Entonces, ¿te sorprende que te olvides de todo y retengas tan poca información?

5. Mejora el estado de ánimo y te relaja

La depresión, el estrés y ansiedad son los males más silenciosos de ésta época. Son tan silenciosos que muchas veces no tenemos idea que los sufrimos hasta que nuestro cuerpo empieza a decírnoslo a través de migrañas, dolores de cabeza, dolor de espalda, problemas gastrointestinales, presión alta y hasta infecciones urinarias. El poder de una buena respiración, combinada con estiramientos y el movimiento en la columna son la receta perfecta para liberar serotonina, dopamina, y endorfinas. Es por eso que después de una clase de Pilates sonríes más, estás menos reactiva a molestias y lista para enfrentar tus tareas mucho más motivada que antes.

¡Dejemos de sabotearnos y comencemos por casa!

Recientemente se hizo viral en algunas redes sociales un post que dice: “Mujeres ustedes no son el centro de rehabilitación de hombres que han sido criados erróneamente. No es su trabajo arreglarlos, cambiarlos, o criarlos. Ustedes quieren un compañero de vida, no un proyecto de labor social” (no me queda claro, después de una ardua búsqueda, si realmente lo dijo Julia Roberts o quién lo hizo). Pero a raíz de ello maduró mi intención de escribir sobre un tema que viene dando vueltas en mi cabeza ya desde hace algún tiempo. Si bien este post puede significar muchas otras cosas y hasta más profundas, a mí me llevó a pensar sobre un tema específico con relación a la educación de los hijos (hombres). Poco o nada podemos hacer con los adultos, difícil cambiarlos y como bien dice la cita no es nuestro trabajo, pero sí lo es cuando somos mamás. Así que nosotras debemos tomar consciencia y cortar ciertos patrones.

No cabe duda, sobre todo en sociedades como la nuestra, que el machismo se aprende en casa y es totalmente reforzado por la sociedad en general. Me imagino que a muchas les sonará familiar el hecho de que por ser mujeres éramos quienes teníamos la obligación de poner y levantar la mesa, y si no había ayuda en casa, también debíamos lavar, limpiar, etc. Nada mal con esto, al final vivíamos ahí así que debíamos ser parte y cooperar con nuestra mamá, el tema es ¿por qué mi hermano no levantaba su plato o ayudaba en los quehaceres del hogar? Pues simplemente así era y lo que es peor es que todas esas acciones nos llevaron a suponer que así debía ser; que es la mujer quien debe hacerse cargo y por ello asimilamos estas situaciones como algo natural.

Las mujeres solemos sabotearnos solas, educamos a nuestras hijas de una forma y a los hijos de otra.

La mayoría de las mujeres en la actualidad trabajamos no solo por un tema de realización profesional, sino porque somos parte fundamental de la economía del hogar, entonces el hecho de llegar a casa y tener toda la carga de los quehaceres, no es nada fácil. Desde que amanece hasta que anochece continuamos haciéndonos cargo de todo o casi todo, por supuesto no en todos los hogares, pero sí en una gran mayoría. No quiero decir que quienes trabajamos fuera de casa, esperemos a que alguien se apiade y se haga cargo de todas las actividades en el hogar que como mamá nos toca; en realidad el punto es que todas esas actividades corresponden a ambos. El hombre debe ser parte y no se debe entender cómo una “ayuda” y con ello me refiero a todo: a criar, a mantener en orden la casa, a llevar y traer a nuestros hijos de sus actividades, a levantar y poner la mesa, entre otros. Pero para que esto suceda debemos educar a los hijos para ello y ojalá empecemos a tener una consciencia real de esto, pues las mujeres solemos sabotearnos solas, educamos a nuestras hijas de una forma y a los hijos de otra.

Seguramente te sonará familiar y has escuchado en muchas ocasiones a algunas señoras decir: “no atiende bien a mi hijo”, “no lava, ni plancha la ropa de mi pobre hijo”, “No es capaz de nada, es una inútil”, etc. Con estas señoras poco o nada se puede hacer, pero sí con las generaciones que se están educando y formando ahora. Todos formamos parte de un hogar: mamá, papá e hijos, indistintamente del género.

Tips y pautas que te ayudarán a alimentar bien a tus pequeños

 

La mayor parte de las mamás, sobre todo las normales, las que no tenemos hijos perfectos ni tenemos el manual para serlo, batallamos con muchas cosas a lo largo de la crianza de nuestros pequeños y una de ellas es la alimentación, sobre todo, en la primera infancia. A partir del primer año, los bebés demandan distracción, atención y son más inquietos por lo que el tiempo y estrategias para que puedan ingerir alimentos es todo un desafío que requiere de mucha  creatividad para quienes se queden a cargo de la alimentación de los bebés y de los niños.

Seguro que muchas de nosotras tuvimos o tenemos un hijo al que le cuesta  comer, entonces ahí nos tienen, contando cuentos, inventando historias, imitando voces… en fin…haciendo de todo y es que de verdad recurrimos a lo que se nos ocurre para convencerlos de abrir sus pequeños picos y qué victoria cuando conseguimos darles unas cuantas cucharadas. Esa batalla es de todos los días y la verdad es agotador, pero es parte de ser mamá y también lo disfrutamos.

Así que si hay alguna fórmula efectiva que nos ayude en la tarea diaria de alimentar bien a nuestros pequeños, pues claro que la queremos conocer. Pero como en todo, no hay un manual o una fórmula aplicable a todos los casos, simplemente nos queda acudir a algunas herramientas que podrían ser muy efectivas y que nos desveló la psicóloga Cristina Rubín de Celis, con la esperanza de que sean de mucha ayuda. Asimismo nos brinda algunos datos sobre las cantidades y veces que idealmente deben seguirse para una adecuada alimentación de nuestros pequeños. Acá te las dejamos las pautas y tips.

Tiempos, cantidades y hábitos:

  • En promedio, los niños de 6 meses a 12 meses (1 año) tardan en comer entre 20 minutos a media hora (papillas, frutas y sopas a penas de 10 a 20 cucharillas).
  • Los niños entre 2 a 10 años, (20 a 40 cucharillas), generalmente tardan hasta 40 minutos, porque se atribuyen otros elementos, como el manejo de la motricidad fina (comen solos) y la aprobación y atención de sus progenitores o de los tutores al lograr ingerir los alimentos proporcionados, la comunicación fluida de gustos, preferencias, demandas o requerimientos (incluido el control de esfínter).
  • A partir de los 2 años, es importante que el niño comience a participar en los hábitos y ritos alimenticios, lavarse las manos, colocar los platos y cubiertos, servilletas para que se sienta partícipe de ellos, como también en la elaboración de algo de la comida como ser el refresco, la ensalada.
  • A partir de los 8 meses aproximadamente, el bebé querrá explorar su comida, por lo que se aconseja que se proporcione un poco de su comida para que pueda tocar texturas y sabores (pero con manos limpias, para que no se enferme y para que comience poco a poco su autonomía). No dejar nunca al bebé solo alimentándose porque puede atorarse y éste hecho puede de alguna manera marcar negativamente la relación de diversión con comida.

Cuándo y cómo introducir azúcares y sales

Muchos pediatras nutriólogos, aconsejan introducir el azúcar y la sal en dosis bajas, para que el bebé no adquiera o sea propenso a otras enfermedades, lo que beneficiará al consumo de sabores naturales de vegetales, cereales (pastas) y frutas. En ésta etapa, como padres, debemos prestar atención al gusto que adquieran los bebés por ciertos alimentos para que esto permita apoyarnos en esos sabores, para las siguientes ingestas.

Distracción y alimentación

  • El utilizar ritmos para crear canciones de comida para los niños, hará más amena la ingesta de los alimentos, porque de alguna manera condicionará al bebé a un aprendizaje de relación de diversión y alimentación.
  • En ésta etapa tan importante, se da inicio a la adquisición de mayor vocabulario para el bebé, ya que se debe ir describiendo y señalando por sus nombres a los diferentes alimentos, para que desarrolle aprendizaje al relacionar imagen y significado y el hecho de lograr repetir distintos nombres de los alimentos será un avance en su desarrollo psicolingüístico, generando confianza en el bebé.
  • El incorporar el juego en la alimentación, hará que el bebé se concentre en la alimentación y que los padres puedan cerciorarse que la cantidad de la ingesta alimenticia fue la correcta. Trucos como “el avioncito”, “el trencito”, “come por la abuelita, por el perrito”, generarán en el bebé sentimientos de alegría y confort por el haber realizado algo positivo por los demás, especialmente si se recompensa con aplausos, ¡palabras motivaciones “qué bien! ¡Qué maravilla! ¡Lo lograste!”, besos y abrazos al concluir con la cantidad de alimento.
  • Se pueden introducir también algunos de sus juguetes o peluches, jugar a que comen creando un relato o diálogo de juego sobre los personajes y la deliciosa comida. (8 meses hasta los 5 años)
  • Respecto a las bebidas que puedan ingerir mientras comen, se aconseja agua, ya que bebidas muy dulces como jugos de frutas, saciaran al bebé anticipadamente. La cantidad de agua que el bebé pueda beber, tiene que ser muy poca. (Evitar las bebidas gaseosas).

Pequeños detalles

Utilizar colores entre naranjas, blancos y amarillos en sus platos, con alguna figura en el fondo para que también sirva de distracción cuando llegue a terminar su comida y pueda describir qué ve y a quién ve en el fondo.

Se debe evitar reñir o mostrar mal humor durante el momento de alimentar a los bebés y niños, porque relacionaran desagrado cuando lo que se quiere lograr es la relación de diversión en la comida.

Nunca forzarlos a comer, darles un tiempo para que logren distraerse en caso de que existirían llantos o berrinches y nuevamente incorporar con otras estrategias la comida. Esperar entre 20 a 30 minutos después de ese episodio para no generar resistencia. Una vez que termine la comida (en este caso), se puede premiar al niño, haciendo que él elija el postre, o la comida del día siguiente, la merienda o la cena. Esto beneficiará al niño a crear vínculos con la comida. A partir de los 4 años se puede realizar figuras divertidas con los alimentos, para que puedan ser novedad para ellos y despierte curiosidad el probar nuevos alimentos.

¿Por qué nos atraen los chicos malos?

¿Qué hay con los chicos malos? Una buena mayoría de nosotras tuvo una relación con uno de ellos al menos una vez en la vida, mientras que otras parecen perseguirlos todo el tiempo.  Cualquiera fuera el caso, sentimos que la vida se va mientras tratas de dejar a ese chico que te tiene de cabeza. ¿Es tan difícil ver ciertas señales que gritan que se trata de un chico malo? La verdad es que no, sobre todo a cierta edad que con la madurez lo único que quieres es huir de ellos. Pero si miras atrás o vez que tu amiga del alma está sufriendo por este prototipo de hombre, te preguntas qué es lo que nos lleva a sentirnos atraídas por ellos.

Si lo pensamos bien no tiene coherencia, porque cuando apoyamos la cabeza en la almohada soñamos con encontrar a ese hombre que nos ama, nos cuida y que se llevaría el mundo por delante con tal de hacernos felices. Pero, ¿las expectativas no suelen ser tan sencillas verdad?  Las mujeres somos complicadas y queremos todo, pero en dosis exactas de lo que a todas o una mayoría nos gusta que se traduce en que tenga: carácter, sentido del humor, personalidad, que sea bueno, pero no tanto, que tenga aspiraciones y así la lista es bastante larga.

Entonces, si tenemos tan clara la situación, ¿de qué va todo esto de sentirnos o de habernos sentido alguna vez atraídas por ese tipo de hombre? Una vez escuché explicar a una psicóloga el por qué nos atraen los chicos malos y dijo algo muy simple: porque nos dan el drama que necesitamos para sentirnos vivas. También puede ser lo que me dijo una amiga al calor de un café: es la sensación de que podemos perderlo en cualquier momento.

Varias universidades de prestigio alrededor del mundo han prestado atención a este tema y es por ello que han realizado estudios científicos. Los resultados son básicamente iguales: las chicas, en especial en la adolescencia y juventud, nos sentimos más atraídas por los chicos malos que por los buenos.

Los expertos apuntan  a que esta atracción puede deberse a que inconscientemente las mujeres buscamos protección, por ello, nos fijamos en hombres fuertes, seguros, con personalidad, egoístas y líderes. Rasgos típicos de los chicos malos. La buena noticia es que cuando la mujer quiere verdaderamente una relación seria y duradera, termina buscando a un hombre bueno. Así que el asunto está en que sea temporal y que sea una experiencia de una vez en la vida, pero que hay mujeres que parecen tener un imán para los “bad boys” las hay (pero este ya es otro tema que también vale la pena profundizar en otra oportunidad). Si, pero, de paso decirte que si tú o tu amiga están constantemente en relaciones que no hacen bien, puede ser que el problema esté en el autoestima y ese es un asunto más serio.

Así que caer rendida por un chico malo debería ser solo algo temporal, una experiencia de la que también aprendemos y que luego dará paso a ser cada vez más coherentes y conscientes de lo que queremos y nos merecemos.